Cirugía Feminizante -Vaginoplastia
Intervenciones para una afirmación de género femenina segura y personalizada
La finalidad de la vaginoplastia es proporcionar a la paciente un aparato genital femenino que cumpla con características anatómicas, estéticas y sensoriales funcionales en una cirugía de Afirmación de Género o Cambio de género. La reconstrucción vaginal como cirugía de cambio de género, presenta dimensiones variables, determinadas por tres características de la paciente: el tamaño del pene, la elasticidad de la piel y la estatura. No obstante, el tamaño final de la vagina no depende exclusivamente del tamaño o estructura peniana; si la dimensión inicial no resulta adecuada, se emplean técnicas adicionales para lograr la profundidad deseada. En promedio, la longitud alcanzada en quirófano es de 17 cm, pudiendo extenderse mediante ejercicios en el postoperatorio. Se trata de un procedimiento realizado en una sola etapa e irreversible.
Las técnicas en este tipo de Cirugía Transgénero comunes incluyen la extirpación de los testículos y las estructuras internas del pene, así como la creación de un espacio entre el recto, la vejiga y la próstata donde se alojará la cavidad neovaginal. Además, se confecciona un clítoris, asegurando sensibilidad mediante el uso de un segmento del glande que conserva su paquete vascular y nervioso.
Para la construcción de la neovagina, se pueden emplear distintos tejidos. Entre las opciones se encuentra el uso de la piel del pene en forma de tubo invertido, un colgajo peniano anterior combinado con un colgajo preanal posterior que se unen e invierten, o bien el tejido escrotal afinado como injerto, formando la cavidad vaginal sobre un tutor que luego se coloca en la cavidad creada.
La uretra se reduce y se coloca en una posición femenina, mientras que la labioplastia mayor se realiza utilizando piel del pene o escroto, y la labioplastia menor se lleva a cabo con el prepucio o un colgajo uretral. Debido a la variabilidad de las estructuras utilizadas en la cirugía según cada paciente, la técnica se ajusta de manera individual para maximizar las posibilidades de satisfacción.
La cirugía tiene una duración promedio de entre 4 y 6 horas. El tutor vaginal y la sonda urinaria permanecen colocados durante 5 días, mientras que la internación hospitalaria suele extenderse de 4 a 6 días. Una vez retirado el tutor, se inicia un esquema de autotutorización que comienza con cuatro sesiones al día, luego se reduce a dos, y finalmente se realiza una vez al día. Las relaciones sexuales se recomiendan entre los 45 y 60 días, dependiendo de la evolución postoperatoria.
En nuestra experiencia, la tasa de preservación de la sensibilidad postoperatoria es del 100%, y el 82% de las pacientes refiere haber experimentado orgasmo tras la intervención.
EL Dr. Javier Belinky ha realizado mas de 1.300 cirugías con rotundo éxito
